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1918 - 1920

El triunfo de la mecánica y de la técnica


En el caluroso ambiente de un pequeño taller, entre el estruendo de los metales bajo los martillos y el silbido del acero templado, nace en las Ardenas una pequeña llave ajustable, con treinta centímetros de largo y dos mandíbulas redondeadas, de acero forjado, en el extremo de un sencillo mango de fundición.

Nos encontramos a dos pasos de la estación de Lyon, en el París obrero de 1918. La Primera Guerra Mundial ha hecho triunfar definitivamente la mecánica y la técnica sobre la fuerza y el valor de los seres humanos. Las máquinas van a revolucionar el mundo del trabajo de la misma manera que habían conmocionado el arte de la guerra.  

Francia aguarda con ansias ese triunfo para volver a poner en marcha su economía. Tras cuatro años de matanzas en las trincheras, los jóvenes europeos que han sobrevivido quieren disfrutar de la paz: tienen sed de velocidad, de riqueza y de novedades, en todos los aspectos.

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Un joven ingeniero industrial, Louis Mosès, se ha dado cuenta que la posguerra va a favorecer a los emprendedores que arriesguen. Sabe también, que a pesar de todo, la mano de obra de las personas seguirá siendo indispensable para la recuperación económica que se espera.

El 8 de mayo de 1918, crea, con algunos familiares y amigos, la empresa Franco-Américaine de Construction d'Outillage Mécanique, especializada en herramientas de mano. Las iniciales FACOM van a darse a conocer más adelante. El nombre resulta muy pomposo para esa pequeña fábrica de artesanos franceses, que cuenta apenas con diez trabajadores, pero demuestra sin duda su habilidad innegable en el arte de seducir a los clientes (en aquellos tiempos no se hablaba de marketing). El deseo de innovar ya estaba ahí.

Al haber deslumbrado los americanos a los franceses con su derroche de material militar y el desarrollo avanzado de sus diversas técnicas industriales, resguardarse tras el término "Franco-Americana" da una imagen de seriedad y calidad.


La "llave 101" o "Madame 101"

La primera llave fabricada por "la" FACOM es un modelo exclusivo, rústico, con un pulido sencillo. Durante un año va a ser el único producto de la compañía. Con el código "llave 101", más familiarmente "Madame 101", esta llave ajustable se vende a las empresas de ferrocarril de aquella época. Para ser honestos, hay que reconocer que se parecía mucho a la llave "inglesa" Clyburn. Pero eso era una práctica habitual en aquellas épocas...

Con apenas unos retoques, la 101 acabaría su largo recorrido en la década de los sesenta. Los coleccionistas se disputan actualmente las escasas herramientas que se fabricaron en aquellos tiempos, recuperadas de aquellos tiempos heroicos.

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Bio Louis Mosès

Louis Mosès - El padre fundador

El fundador de "la" FACOM, legará a su hijo Andrés la misión de introducir a la empresa familiar entre las filas de las marcas con más renombre en el sector industrial internacional.

Este Ingeniero Industrial especialidad Mecánica era todavía muy joven cuando empleó capital de la familia para fundar su pequeña empresa de herramientas. Se encargó del diseño y del marketing.

El alcance de su agilidad para los negocios puede apreciarse si recordamos el impacto que el adjetivo "Franco-Americana" tuvo sobre los clientes franceses en 1918.