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1930 - 1945

Las herramientas más adecuadas


A inicios de la década de los años treinta, se confirma la penetración en el mercado francés de las herramientas de mano. Más de 500 referencias se ofrecen en catálogos en los que figuran las llaves "Union", "Eclair" o "Champion", además de la llave "Bulldog", especial para los ciclistas.

FACOM distribuye en Francia llaves planas, llaves de tubo, llaves poligonales, las famosas "Royal" e "Idéale", y las llaves de pipa. Se confirma la vocación tradicional de FACOM: ofrecer a los profesionales de todos los sectores las herramientas mejor adaptadas a sus respectivos trabajos.

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Se conserva la misma preocupación por la calidad: en 1937 aparecen las primeras herramientas con casquillo y las primeras llaves cromadas. Un lujo en aquellos tiempos, pues los productos hasta entonces habían estado simplemente "bruñidos".

FACOM se establece en el mercado de herramientas de alta gama sin por ello descuidar otros nichos de mercado. La empresa intenta diversificarse en el mercado de… ¡las picadoras de carne de las amas de casa!

FACOM prácticamente no conoció las grandes huelgas que afectaron a la industria francesa durante el Frente Popular de 1936. La calidad de las relaciones humanas dentro de la empresa evita cualquier posibilidad de crisis y desactiva cualquier conflicto social. Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, a pesar de la debacle de 1940, FACOM consigue proteger sus activos y su potencial industrial, y a sus obreros, que en su mayoría van a evitar, en lo posible, el Servicio de Trabajo Obligatorio en las fábricas alemanas.

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MAURICE SCHEID, JOVEN APRENDIZ EN LA DÉCADA DE LOS AÑOS TREINTA

Maurice Scheid tiene trece años cuando entra en FACOM, en la década de los treinta, en la forja de Gentilly.

"En aquellos tiempos yo no era más que un aprendiz poco despabilado, algo torpe, digamos. Mi mentor en el taller creyó conveniente que debutara familiarizándome con las llaves de horquilla en un torno antiguo.

Fresaba también aberturas, que limaba y finalmente sumergía en agua. ¡Qué arcaica era aquella vieja forja rural de carbón que ponían en marcha los templadores y que yo regaba para que se endureciera!
Comme elle était archaïque cette vieille forge campagnarde au charbon que les trempeurs allumaient et que j'arrosais pour le durcir !

A continuación hacía un agujero con base para colocar las llaves. Cuando se ponían escarlatas, el templador "prusiataba" las herraduras (acero para herrar a los burros), las volvía a poner al fuego, y seguidamente las arrojaba dentro de un recipiente de agua. Mi trabajo consistía en retirar, con un cubo, el agua calentada y sustituirla por agua fría, pues el recipiente no tenía ni desagüe, ni cañería de entrada.

A continuación, se sacaban las piezas y se las frotaba con un cepillo, y finalmente se las sumergía en aceite. Ahí terminaban las operaciones de mecanización. Se llevaban al almacén sin cromar, pues en aquellos tiempos no existía el cromado. ¡Recuerdo que si el agua del recipiente no estaba suficientemente fría, se me premiaba con alguna que otra patada en el trasero!

¿Mi salario? 0,50 Francos por hora, o sea, el equivalente a unos 2 Francos de ahora, y nueve horas y media de trabajo sin parar. Para comparar, una comida en un restaurante de empresa costaba 3 Francos, o sea 12 Francos de ahora."


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Restaurante de empresa de Gentilly
 

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André Mosès y su equipo de Dirección - 1944
 

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Picadora de carne FACOM - 1930